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Las Curvas Políticas Discriminada en la OEA
Advierto que lo que sigue, es aburrimiento al cubo y que yo, no soy la
noticia ni pretendo serlo. Se trata de una vulgar denuncia.
Quiero
dejar constancia de las prácticas que trabajan en contra de la libertad
de expresión y obstaculiza el derecho al acceso a la información. Y
todo porque, simplemente, no aguanto que siga el abuso del poder, tan
común en Latinoamérica.
Este sentimiento fue justamente lo que impulsó la creación de este humilde blog,
el día después de que un presidente chileno -en plena democracia-
indultara unos cuantos asesinos (el caso de los "degollados") y donde
he seguido buscando el 'accountability', o la responsabilidad de cada
uno que se ve involucrado en asuntos que remiten a la humanidad.
Colaboro
con LA NACION desde 2007, con columnas que tratan temas como la
seguridad hemisférica, la democracia regional y asuntos multilaterales. Una relación que hizo que LA NACION me pidiera que reporteara sobre
la visita de la presidenta Michelle Bachelet a Washington DC, y ahora
último, el golpe de estado en Honduras.
Respetando el hecho que
hubo cambio de director en LA NACION (yo tengo la carta que acredita mi
corresponsalía del director anterior) pido que me manden una credencial
nueva para poder acceder sin problemas a todos aquellos eventos y
reuniones que la exigen. Así, podía también comenzar con los trámites
ante el Centro de Prensa Extranjera que valida las credenciales en EEUU.
- La madrugada del domingo (28 de junio de 2009), estalla el golpe de estado en Honduras. A las pocas horas, la OEA llama a un Consejo Permanente Extraordinario para tratar el asunto. Llego a las 13 hrs a la sede principal de la OEA para reportear y me quedo por 5 horas hasta que salga una resolución. Durante la espera, hago contactos en vivo, utilizo mi twitter y escribo en el blog, tratando de hacer circular la información.
- El dia siguiente, Lunes 29 de junio de 2009, sigo de cerca, con todos los medios posibles, lo que ocurre en Managua (reunión SICA, Grupo del Rio) y la Asamblea General de la ONU en Nueva York, contactándome con mis amigos y fuentes en ambos lugares. Al enterarme de que Chile retira su embajador en Honduras, informo rapidamente a la redacción de LA NACION en Santiago quien decide cambiar la portada. Se anuncia que habrá una Asamblea General Extraordinaria de la OEA y se espera que llegué una decena de cancilleres y asimismo, el desposado presidente hondureño Mel Zelaya.
Sabiendo que el control de seguridad aumenta con una
Asamblea General, pido nuevamente que estén atentos en Santiago por
cualquier problema que pueda surgir.
- El Martes 30 de junio de 2009 llego a la entrada de la OEA donde se verifica la prensa, y me dicen que no me dejarán entrar ya que no cuento con una credencial. Sin embargo, amablemente me sugieren que mi director en Santiago de Chile se comunique con la jefa de prensa Patricia Esquenazi de la OEA. Durante la hora y media que espero afuera del edificio de la OEA, acudo al plan B, en caso de que no ocurra el contacto con la Sra. Esquenazi, que es llamar a altos funcionarios de la OEA que me conocen para que avalen mi entrada. En eso estoy, cuando el jefe de seguridad de la OEA, quien me ubica perfectamente, sale raudamente del edificio y me grita: "a ti no te vamos a dejar entrar o sea, te puedes ir". Le digo que no hace falta gritarme y le explico que los mismos funcionarios de seguridad y departamento de prensa me han indicado solucionar la cosa con unas cuantas llamadas.
Logro contactarme con LA NACION y
por coincidencia, llega la jefa de prensa de la OEA Patricia Esquenazi.
Le explico que tengo mi director en linea y que para que yo pueda
entrar, él debe hablar con ella. Me dice que no sabía sobre mi
corresponsalía para LA NACION. También me pregunta "por qué tengo esa
cara" y le cuento el incidente del grito del jefe de seguridad. En
seguida, le paso mi celular para que hable con mi director. Sin más, la
OEA me deja entrar. La Sra. Esquenazi me asegura que "va a llamar más
tarde" al director de LA NACION.
El director de LA NACION
aprovecha preguntar si acaso estoy dispuesta de viajar a Honduras y le
respondo que será imposible ya que tengo la sensación que la
negociación en la OEA durará horas.
Una vez logrado el pase de prensa, me quedo hasta las 4 de la madrugada en la OEA, hora que sale la resolución. En
el camino, soy la única que logra una entrevista con el encargado de
asuntos hemisféricos de EEUU, el embajador Thomas Shannon. Ya con todo el material recopilado, mando los artículos y la entrevista en exclusiva, a LA NACION mientras sigo reporteando.
- Horas más tarde me entero de que "hay problemas con tu credencial". No viene al caso exponer detalles de las variadas conversaciones privadas que sostuve con LA NACION pero quedó claro que -en nombre del secretario general de la OEA Jose Miguel Insulza- su jefa de prensa Patricia Esquenazi solicita en numerosas llamadas que LA NACION no siga con mis servicios.
Es decir, en medio de las negociaciones por el
golpe de estado del 30 de junio de 2009, la Sra. Patricia Esquenazi se
contacta personalmente con el director de LA NACION Marcelo Castillo,
el gerente general de LA NACION Francisco Feres y el presidente del
directorio de LA NACION, el Sr. Valenzuela.
Aunque quedo
choqueada, el próximo día sigo con la esperanza que por lo menos prime
la lógica comercial en las altas esferas de LA NACION. Siendo que EL
MERCURIO cerró su oficina en Washington DC hace poco, que LA TERCERA
solo tiene al analista Alvaro Vargas-Llosa in situ y que antes trabajé
en la OEA, pensaba que mi acceso a información privilegiada pesaba más
que unas llamadas.
Y ya que -en pocas horas- se reiniciaba la
asamblea general pero esta vez, con la presencia de presidentes y la
posibilidad de entrevistar a varios de ellos, insistía en el respaldo
de LA NACION.
Desde luego que el apoyo nunca llega y me queda
claro que los altos mandos de LA NACION prefieren no dar la pelea y que
le han torcido la mano de una u otra forma.
Resignada,
decido mandar un mail al secretario general de la OEA Jose Miguel
Insulza, con copia a su jefa de prensa Patricia Esquenazi, para
informarles que habían logrado su objetivo.
Por cierto,
intuía que algo así podía pasar ya que este humilde blog lleva 4 años
analizando, buscando respuestas, investigando y denunciando el tráfico
de influencia tan común en el hemisferio. Claro, sin nunca faltarle el
respeto a nadie porque a lo más, la jocosidad supera la seriedad de los
hechos. Fue también por culpa de este blog que me invitaron, como la
única suramericana, a cubrir la reunión del G20 en Londres. Desde ahí,
hice contactos diarios y transmisiones en vivo en el blog. Todo gratis
sin cobrar un peso. Y sin pedir favores a nadie.
Nuevamente, lo
ocurrido entre la oficina de la secretaria general de la OEA y LA
NACION de Chile, apunta a las prácticas burdas e inaguantables para una
ciudadana común del mundo de hoy porque ya pasó la época donde podías
regular el acceso a la información y la fuente de ingreso mediante una
tórida llamada telefónica o conversación, sin que se sepa.
Chile
es un campeón cuando se trata de perseguir a quienes aventuran alzar la
voz de la libertad de expresión, sea por medios judiciales o políticos.
Tenemos los oscuros casos de Juan Pablo Cardenas (2001), Francisco
Martorell (1993) y Alejandra Matus (1999) para solo nombrar algunos.
Tenía
la opción de quedarme callada en un rincón y no gastar ni neuronas o
tiempo en reclamar. Sin embargo, hoy existe la omnipotente 'memoria
googliana' que entrega cada segundo, datos e información para quienes
quieran encontrarlos.
Información, que muchas veces llega sin un
mediador/censurador de por medio, y ayuda a que cada uno pueda tomar su
propia decisión y formar su propio juicio sobre los hechos. Un acceso
que es uno de los grandes pilares de la -ahora- famosa Carta
Democrática de la OEA.
El Sr. Secretario General Insulza quiere
ser reelegido en la OEA. Y debido a que ahora soy corresponsal para
otro medio que no es LA NACION, podré seguir reporteando sobre nuestros
asuntos hemisféricos, solo que esta vez con aún más ganas y sin temor
que no me defiendan.
Mando un saludo enorme a todos los
trabajadores de LA NACION que se esmeran por sacar un periódico todos
los días, contra viento y marea, y llamadas oscuras.
Y un abrazo gigante a todos aquellos que han demostrado
una solidaridad sincera conmigo. Si leyeron hasta acá, me quedo más que
satisfecha y quiero creer que harán circular la información porque como
yo, están aburrid@s del abuso.
Montserrat Nicolás
Enlaces que he logrado captar hasta ahora:
El apoyo de Pamela Jiles, candidata a al presidencia de Chile.
El apoyo de los blogs bolivianos
El Panzer Torquemada
El comentarista urbano
Nota en GiroPais.
Una nueva Red Social
Larsen y Steinitz: 101 años
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